COMENTARIO

 Qo 3,1-15 

Tras la conclusión anterior el autor sagrado reinicia su discurso con una consideración similar a la de 1,3-7, si bien ahora fijándose no en la creación sino en el devenir de los acontecimientos que afectan al hombre. El tiempo en el que suceden está ya prefijado y el hombre no lo puede cambiar con su actividad (vv. 1-9). Sin embargo, aunque no lo comprenda, el hombre ha de aceptar que es Dios quien hace bien las cosas a su tiempo (vv. 10-11) y, por tanto, disfrutar de la vida como don de Dios (vv. 12-13), sabiendo que es Dios quien controla el presente y el futuro (vv. 14-15; cfr 1,9).

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