1Qo1Palabras de Qohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.
12Yo, Qohélet, fui rey de Israel en Jerusalén 13y me he interesado en buscar e indagar con sabiduría todo lo que sucede bajo el sol. ¡Mal negocio el que Dios encomendó a los hombres para que se ocupasen de él! 14He visto todo lo que se hace bajo el sol y mira: ¡todo es vanidad y empeño vano!
16Hablando para mis adentros me dije: «He acumulado una sabiduría que supera a la de todos mis predecesores en Jerusalén, mi corazón ha alcanzado una enorme sabiduría y ciencia». 17Me he interesado en conocer sabiduría y ciencia, desvarío y necedad, y he comprendido que también esto es un empeño vano 18porque
2Qo1Hablando para mis adentros me dije: «Anda, te daré a probar la alegría y verás lo que es bueno», y también esto es vanidad.
3He intentado por mi cuenta estimular mi cuerpo con el vino mientras que mi corazón se conducía con sabiduría, y contentarme con la necedad hasta ver qué puede ser bueno para los hombres que trabajan bajo el cielo los contados días de su vida. 4He realizado grandes obras: me construí casas, planté viñas, 5roturé huertos y vergeles, y planté en ellos toda clase de frutales. 6Hice albercas para regar con sus aguas un bosque donde crecieran los árboles. 7Compré siervos y esclavas, y tuve siervos en casa. Poseí rebaños de ganado mayor y menor más numerosos que los de todos mis predecesores en Jerusalén. 8También acumulé plata y oro, tributos de reinos y de provincias. Tuve cantores y cantoras, escanciadores y bodegueros, que hacían las delicias de los hijos de los hombres. 9Reuní más bienes que todos mis predecesores en Jerusalén, y además mi sabiduría permanecía conmigo. 10No aparté mis ojos de cuanto apetecían ni reprimí mi corazón de ningún placer, así que mi corazón disfrutó de todas mis ganancias. Esto es lo que llegué a poseer con mi trabajo. 11Y cuando reparé en todas las obras que hicieron mis manos y el trabajo que costó realizarlas, mira: ¡todo es vanidad y empeño vano! No hay ventajas bajo el sol.
12He reparado en examinar sabiduría, desvarío y necedad. ¿Qué hará el sucesor del rey? Lo mismo que su antecesor. 13He reparado en que la sabiduría aventaja a la necedad como la luz a las tinieblas.
15Me dije para mis adentros: «Si me aguarda lo mismo que al necio, entonces ¿para qué he adquirido más sabiduría?». Hablando para mis adentros advertí que también esto es vanidad. 16No se guarda memoria perpetua del sabio ni del necio, pues tanto el sabio como el necio morirán, y en el futuro ambos caerán en el olvido.
17La vida me parece aborrecible, pues me va mal todo lo que se hace bajo el sol. ¡Todo es vanidad y empeño vano! 18Me parecen aborrecibles todos los trabajos que hago bajo el sol, pues sus ganancias tendré que dejarlas a quien me suceda, 19y ¿quién sabe si será sabio o necio, y se hará cargo de todos los trabajos que hago y en los que plasmo mi sabiduría bajo el sol? También esto es vanidad. 20He dejado que mi corazón ceda al desaliento por todo lo que trabajo bajo el sol, 21pues hay personas que trabajan con sabiduría, ciencia y provecho, y han de dejar lo suyo a quien no lo trabaja. También esto es vanidad y un gran mal.
22Entonces ¿qué saca el hombre de todo su trabajo y del empeño que su corazón pone bajo el sol?, 23pues pasa todos los días dolorido y contrariado, y su corazón ni siquiera reposa por la noche. También esto es vanidad.
24Nada mejor para el hombre que comer, beber y proporcionar bienestar a su alma con su trabajo. También veo que esto viene de la mano de Dios, 25pues ¿quién comería y quién gozaría si no fuera por Él?
26Porque otorga sabiduría, ciencia y alegría al hombre que ante Él es bueno. Pero al pecador le encomienda la tarea de juntar y recoger para entregarlo al que es bueno ante Dios. ¡También esto es vanidad y empeño vano!
3Qo1Todo tiene su momento y hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo:
10He visto la labor que Dios encomendó a los hombres para que se ocupasen de ella. 11Todo lo hizo bien y a su tiempo, y les dio el mundo para que lo ponderaran en su corazón, aunque el hombre no llega a descubrir por completo la obra que hizo Dios. 12Sé que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y hacer el bien en su vida. 13Además, el que todo hombre coma, beba y consiga bienestar con su trabajo es un don de Dios. 14Sé que todo lo que Dios hace permanecerá para siempre, y nada hay que añadir ni que quitar a eso; Dios lo hace para que se le tema. 15Lo que fue ya es; y lo que haya de ser ya fue; nada escapa a Dios.
16He visto más bajo el sol: en lugar de derecho hay fraude, y en lugar de justicia, corrupción. 17Y dije para mis adentros: «Dios juzgará al justo y al corrupto, pues hay un tiempo para cada cosa y para cada acción».
18Acerca de los hombres me dije para mis adentros: «Dios los prueba para mostrarles que son como animales». 19Pues la suerte de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno muere el otro. El aliento es el mismo para todos: el hombre no aventaja a los animales, pues todos son un soplo. 20Todos van al mismo lugar,
21¿Quién sabe si el aliento del hombre asciende a lo alto y el aliento de los animales desciende abajo, a la tierra? 22He visto que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de lo que hace, que es lo que le corresponde. Pues ¿quién le mostrará lo que habrá después de él?
4Qo1También he visto todas las tropelías que se cometen bajo el sol y el llanto de los explotados sin que nadie se compadezca de ellos: nadie se compadece de ellos ante la violencia de sus explotadores. 2Considero más dichosos a los difuntos, que ya han muerto, que a los que aún están vivos, 3y aún más que a ambos, al todavía no nacido que no ha visto la vileza que se hace bajo el sol.
4También he visto todos los trabajos, y que el provecho de lo que se hace suscita las envidias del prójimo. ¡También esto es vanidad y empeño vano!
7Otra vanidad más he visto bajo el sol: 8uno que está solo y no tiene a nadie, ni hijos ni hermanos, y pese a todo trabaja sin fin y no se da por satisfecho con sus riquezas. ¿Para quién trabajo y privo a mi corazón de bienestar? También esto es vanidad y mal negocio. 9Más valen dos que uno, pues lograrán más rendimiento en su trabajo. 10Si uno cae su compañero lo levanta, pero ¡ay del que está solo y se cae! No tiene a nadie que lo levante. 11Además, si dos duermen juntos se dan calor, pero uno solo ¿cómo se calentará? 12Si alguien puede a uno, entre los dos le resisten. Una soga de tres cabos es difícil de romper.
14Aunque saliera de la cárcel para reinar y naciera pobre en su reino, 15he visto que todos los vivientes que se mueven bajo el sol se ponen de parte del joven sucesor. 16Es innumerable todo el pueblo que él dirigía, pero los que vienen detrás no estarán contentos con él. ¡También esto es vanidad y esfuerzo vano!
17Mide tus pasos cuando vayas a la Casa de Dios. La obediencia es preferible al sacrificio de los necios, que no se dan cuenta de lo que hacen mal.
5Qo1Que no se precipite tu boca ni se apresure tu corazón a proferir palabras delante de Dios, pues Dios está en los cielos y tú en la tierra, por eso sé parco en palabras.
3Si haces un voto a Dios no tardes en cumplirlo, pues no le agradan los necios. Lo que prometas cúmplelo. 4Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos.
5No dejes que tu boca te haga pecar y luego digas a su mensajero que fue un error. ¿Para qué enfadar a Dios con tus palabras y hacer que desbarate la obra de tus manos?
7Si ves que en una región se explota al pobre y se conculca el derecho y la justicia, no te desconciertes, que la autoridad tiene otra por encima, y sobre ambas hay una suprema. 8Con todo, lo más ventajoso para un país es que alguien se cuide de que se cultiven los campos.
9El que ama el dinero no se sacia de dinero, y el que ama las riquezas no las consigue; también esto es vanidad. 10Si abundan los bienes, abundan los depredadores, ¿y qué provecho saca el dueño sino verlo con sus ojos?
12Hay un mal crónico que he visto bajo el sol: las riquezas que su dueño tiene guardadas y que le acarrean un mal. 13Si pierde sus riquezas en un mal negocio y le nace un hijo se encuentra con las manos vacías. 14Desnudo salió del vientre de su madre, y así volverá, lo mismo que vino; de su trabajo no sacará nada que llevarse en las manos. 15Verdaderamente es un mal crónico que tenga que irse lo mismo que vino. ¿Qué ventaja saca el que trabaja en vano? 16Come toda su vida envuelto en tinieblas, entre muchos enfados, dolencias y enojos.
17Lo que veo mejor y más atractivo es que cada uno coma, beba y disfrute las ganancias de todo lo que ha trabajado bajo el sol en la corta vida que Dios le concede, que es lo que le corresponde. 18Todo hombre a quien Dios concede riquezas y posesiones y le permite comer de ellas, que saque lo suyo y disfrute de su ganancia. Eso es un don de Dios. 19No recapacitará mucho sobre los días de su vida, porque Dios llenará su corazón de alegría.
6Qo1Hay otro mal que he visto bajo el sol y es muy frecuente entre los hombres: 2un hombre al que Dios concede riquezas, posesiones y honra, a quien no falta nada de cuanto pudiera apetecer, pero al que Dios no permite comer de ellas porque un forastero las devora. Esto es vanidad y mal crónico. 3Aunque ese hombre engendre cien hijos y viva muchos años, por larga que sea su vida, no se saciará de bienes ni tendrá sepultura. Yo digo: mejor es un aborto, 4que viene inútilmente, se va en la oscuridad y su nombre queda envuelto en tinieblas; 5aunque no llegue a ver el sol ni se entere de nada, reposa mejor que aquél. 6Aunque uno viva dos mil años, no disfruta de lo bueno. ¿No van todos al mismo lugar?
10A lo que existe ya se le ha dado un nombre; y es bien sabido qué es el hombre y que no puede disputar con otro más poderoso que él. 11¿Muchas palabras? ¡Mucha vanidad! ¿Qué le queda al hombre? 12¿Quién sabe lo que es bueno para el hombre en su vida, en los pocos días de su vana vida que pasan como una sombra? ¿Quién contará al hombre lo que habrá bajo el sol después de él?
7Qo1Más vale buen nombre que buen perfume, el día de la muerte que el día del nacimiento.
9Que tu furia no se encienda a toda prisa, pues la furia se cobija en el seno de los necios. 10No digas: «¿Por qué los tiempos antiguos eran mejores que éstos?». Si tuvieras sabiduría no harías esa pregunta. 11Tan buena es la sabiduría como la hacienda, incluso más, para los que ven el sol. 12Pues tanto la sabiduría como el dinero protegen, pero la ventaja de conocer la sabiduría es que da la vida a su dueño. 13Mira lo que Dios hace: ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcido? 14En los días buenos goza del bienestar, y en los días malos piensa: «Dios hace los unos y los otros, así el hombre no sabe lo que le espera».
15En los días de mi vana vida he visto de todo: el justo que se pierde por su justicia, y el malvado que prospera por su maldad.
18Bueno es que agarres lo uno sin soltar de tu mano lo otro, pues el que teme a Dios saca todo adelante.
19La sabiduría hace al sabio más poderoso que diez gobernantes en una ciudad.
20No hay sobre la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque. 21No prestes atención a todo lo que se habla, no vayas a escuchar a tu siervo hablando mal de ti, 22pues sabes para tus adentros que también tú has hablado mal de otros muchas veces.
23He examinado todo esto con sabiduría. Dije: «Me haré sabio», pero me quedé lejos. 24Lo que existe es lejano y muy profundo, ¿quién lo descubrirá?
25Revolví mi corazón para conocer e indagar, busqué sabiduría y discernimiento, hasta averiguar que la maldad es estupidez y la necedad desvarío; 26y encontré que la mujer es más desagradable que la muerte: ella misma es una trampa; su corazón, una red; sus manos, grilletes. El que es bueno ante Dios se escapa de ella, pero el pecador es atrapado en ella. 27Mira lo que he descubierto —dijo Qohélet— examinando caso por caso, 28aunque aún sigo buscando sin encontrar:
8Qo1¿Quién como el sabio?
2Cumple las órdenes del rey y, ya que lo juraste ante Dios, 3no te precipites en apartarte de él, ni realices mal alguno, pues hará lo que decida. 4El poder reside en la palabra del rey, y quién le va a decir: «¿Qué haces?». 5El que cumple lo mandado no sufre ningún mal. El corazón del sabio sabe el tiempo y el modo, 6ya que cada cosa tiene su tiempo y su modo. Muchos males pesan sobre el hombre, 7y nadie sabe lo que va a suceder, pues ¿quién se lo va a decir? 8Nadie tiene poder sobre el espíritu para lograr retenerlo, ni tampoco sobre el día de su muerte. No hay escapatoria en el combate, y la maldad no pone a salvo a quien la hace.
9He visto todo esto al ponderar en mi corazón lo que se hace bajo el sol cuando un hombre tiene poder para dañar a otro. 10He visto que llevan a la tumba a los malvados y, al marcharse del lugar sagrado, se olvidan en la ciudad del modo en que obraron. También esto es vanidad. 11No se ejecuta enseguida la condena por actuar mal, y por eso se fomenta la mala conducta en el corazón de los hombres, 12pues el pecador actúa mal cien veces y se le tolera. Ya sé yo que a los que temen al Señor les irá bien, pues son temerosos ante Él. 13Pero no le irá bien al malvado, ni prolongará sus días como la sombra el que no sea temeroso ante Dios. 14Hay otra vanidad que sucede en la tierra: personas honradas a los que se trata como malvados, y malvados a los que se trata como si fueran honrados, y digo yo que también esto es vanidad.
15Me gozo, pues, de la alegría, ya que lo único bueno bajo el sol para el hombre es comer, beber y alegrarse, y esto le acompaña en su trabajo todos los días de la vida que Dios le ha dado bajo el sol.
16Cuando me he interesado en conocer la sabiduría y observar la labor que se hace sobre la tierra, sin dejar que los ojos cedan al sueño de día ni de noche, 17he observado todas las obras de Dios. Pues bien, el hombre no puede descubrir todo lo que se hace bajo el sol; el hombre se esfuerza en buscarlo y no lo descubre, y aunque un sabio quisiera conocerlo no es capaz de descubrirlo.
9Qo1He ponderado todo esto en mi corazón y está claro que el honrado, el sabio y sus obras están en las manos de Dios. Pero sobre el amor o el odio no sabe el hombre: todo es posible.
3Esto es lo malo de todo lo que pasa bajo el sol, que haya un único destino para todos. Así el corazón de los seres humanos se llena de maldad, sus corazones desvarían durante su vida y después se van con los muertos. 4Pero quien se cuenta entre los vivos tiene esperanza, ya que más vale perro vivo que león muerto. 5Los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada, ni tendrán más recompensa porque su recuerdo se ha esfumado; 6también se perdieron sus amores, odios y envidias, y ya nunca tendrán parte en nada de lo que se hace bajo el sol.
9Goza la vida con la mujer que amas, todos los días de la vana vida que tienes bajo el sol, todos tus vanos días, pues es lo tuyo mientras vives y trabajas bajo el sol. 10Todo lo que esté al alcance de tu mano, hazlo con todas tus fuerzas, pues en el sheol adonde te diriges no hay acción ni discernimiento, ciencia ni sabiduría.
11Otra vez observé bajo el sol que no ganan la carrera los veloces, ni la guerra los más fuertes, ni tampoco el pan los sabios, ni las riquezas los inteligentes, ni el favor los instruidos, pues a todos les llega su tiempo y su destino. 12Además, los hombres no conocen su tiempo sino que, como los peces caen atrapados en la red traicionera y los pájaros quedan prendidos en la trampa, se enredan cuando les sobreviene de golpe un mal momento.
13También he visto con sabiduría bajo el sol esto que me parece algo grandioso:
14Érase una ciudad pequeña y con poca gente; vino contra ella un gran rey, la sitió y construyó contra ella grandes fortalezas. 15Había allí un hombre pobre y sabio que puso a salvo la ciudad con su sabiduría, pero nadie se acuerda de aquel pobre hombre.
10Qo1Una mosca muerta corrompe el perfume. Un poco de necedad pesa más que la sabiduría y el honor.
3Cuando el necio va por el camino desvaría y va diciendo a todos: «Eres necio».
4Si el capataz se enfada contigo, no te alteres, pues la calma evita grandes pecados.
5Hay un mal que he visto bajo el sol, un error del que es responsable el gobernante: 6un necio situado en lo alto mientras que nobles y ricos están abajo. 7He visto siervos a caballo y príncipes andando por tierra como siervos.
11Qo1Echa tu pan sobre la superficie de las aguas, que al cabo del tiempo lo encontrarás de nuevo.
5Igual que no sabes cómo entra el espíritu y los huesos en el vientre de la embarazada, tampoco sabes cómo actúa Dios, que hace todas las cosas.
9Qohélet, además de ser sabio, transmitió conocimientos al pueblo, escuchó, investigó y compuso muchos proverbios. 10Qohélet trató de encontrar un estilo agradable y escribir la verdad con acierto. 11Las palabras de los sabios son como aguijones; y las colecciones de los dichos de cada autor, como estacas bien clavadas. 12Por lo demás, hijo mío, atiende: componer muchos libros es cosa de nunca acabar, y estudiar mucho fatiga el cuerpo. 13Fin del discurso. Hemos oído todo: teme a Dios y guarda los mandamientos, que esto vale para todo hombre. 14Dios juzgará si es bueno o es malo todo lo que se hace, incluso lo oculto.