COMENTARIO
Es una invitación a reflexionar, a buscar una sabiduría que dé respuesta a las grandes cuestiones que se plantean en la vida humana. Después de meditar detenidamente el tema concluye que «el honrado, el sabio y sus obras están en las manos de Dios» (9,1). Ahí se encuentra, pues, el núcleo mismo del saber verdadero: en reconocer a Dios y seguir con serenidad el camino que pone ante el hombre aunque éste no comprenda ni el porqué ni el para qué.