COMENTARIO

 Qo 7,9-14 

Estos versículos iluminan el cambio de actitud ante la sabiduría por parte de Qohélet que se aprecia en esta segunda parte del libro. Cuando polemizaba con los que se aferraban a una sabiduría superficial de respuestas hechas, concluía sus razonamientos diciendo: «He visto todo lo que se hace bajo el sol, y mira: ¡todo es vanidad y empeño vano! Lo torcido no se puede enderezar y la nada no se puede enumerar» (1,14-15). En cambio, ahora cuando afirma: «Mira lo que Dios hace: ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcido?» (7,13), está señalando el valor de la sabiduría humilde del hombre que reconoce que tiene que aceptar los designios divinos. Por eso las recomendaciones son claras: ante las diversas contrariedades no tiene sentido ni airarse (v. 9), ni lamentarse (v. 10); lo importante es considerar que Dios otorga lo bueno y lo malo, y aceptar ambas cosas (v. 14): «La omnipotencia divina no es en modo alguno arbitraria: “En Dios el poder y la esencia, la voluntad y la inteligencia, la sabiduría y la justicia son una sola cosa, de suerte que nada puede haber en el poder divino que no pueda estar en la justa voluntad de Dios o en su sabia inteligencia” (S. Tomás de A., S.Th. 1,25,5, ad 1)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 271).

Volver a Qo 7,9-14