COMENTARIO
Leemos aquí una extensa crítica de la idolatría, en medio de la cual vive el hagiógrafo y sus correligionarios. A la manera de los rabinos posteriores el autor sagrado ilustra su enseñanza con ingeniosos y sencillos ejemplos y supuestos. Pudo utilizar, en parte, la crítica de los filósofos griegos a la mitología de los poetas y a las religiones de los misterios, que se fueron introduciendo en el mundo helenístico a partir de las conquistas de Alejandro Magno y de los contactos con Oriente. Pero, sobre todo, conocía la predicación de los profetas contra la idolatría de los pueblos con los que tuvo contacto Israel: los cananeos, egipcios, asirios y babilonios, que habían elaborado complejas mitologías de los orígenes. Son especialmente expresivos a este respecto los textos de Is 44,9-20; Jr 10,1-16; Sal 115,4-8; Ba 6.