COMENTARIO

 Sb 14,12-31 

Explicación ingeniosa del origen de la idolatría y de sus consecuencias lamentables. La «fornicación» (v. 12) indica, como es frecuente en los textos proféticos del Antiguo Testamento, la infidelidad al verdadero Dios para seguir los falsos dioses (cfr Jr 2,20; 3,2.9; Ez 16,15-29; 23,7-20; Os 1,2; etc.). El v. 21 es un colofón impresionante y profundo de lo expuesto en los nueve versículos precedentes: «Pusieron a piedras y leños el nombre incomunicable». Este nombre es el de Yhwh, el que Dios reveló a Moisés en el episodio de la zarza ardiente (Ex 3,14-15; cfr Is 42,8).

El error en el conocimiento de Dios y el culto a los falsos dioses, hace degenerar a la criatura humana hasta caer en la corrupción moral; ésta acarrea la desgracia y el castigo (vv. 22-31). Es la misma doctrina que expondrá San Pablo en Rm 1,24-32 y Ef 4,17-19.

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