COMENTARIO
La fidelidad de los israelitas a la verdadera fe, su dicha, es no haberse dejado seducir por la idolatría (v. 4). Afectado por la miseria espiritual de los paganos idólatras, el hagiógrafo se dirige a Dios en una oración confiada por haber preservado a su pueblo de semejantes desvaríos. La bondad de Dios con los suyos se manifiesta aun cuando éstos caigan en los pecados. Porque, aún entonces, la conciencia de pertenecer al Señor les retrae del pecado o, al menos, les hace volver a Dios por la penitencia (cfr 11,9-10). Tal conciencia moral y la esperanza de la inmortalidad (athanasía) se fundan en el conocimiento del verdadero Dios; éste parece ser el sentido del v. 3. Fuera del esfuerzo por la búsqueda del conocimiento de Dios y del cumplimiento de los deberes religiosos, no se puede pretender alcanzar la justicia, la justicia verdaderamente humana, ni con respecto a Dios ni con los demás hombres.