COMENTARIO

 Sb 15,7-19 

La oración precedente no termina, sino que pasa bruscamente a ridiculizar de nuevo a los fabricantes de ídolos, en este caso los alfareros, que compiten en su arte, por afán de lucro y vanidad, con los artistas de materias nobles. Al lector cristiano, el pasaje le trae a la memoria el motín de los plateros de Éfeso que relata Lucas en Hch 19,23-40.

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