COMENTARIO
El autor sigue recordando las acciones de Dios puestas en contraste. Ahora se fija en la multiplicación súbita de los mosquitos —tercera plaga contra los egipcios (Ex 8,12-15)— y de las langostas —la octava plaga (Ex 10,1-20)— para confrontarlas con la curación de los israelitas mordidos por las serpientes venenosas (Nm 21,4-9). La enseñanza del libro de la Sabiduría es que sucesos similares sirven de castigo para los impíos y de salvación para los justos, porque Dios es poderoso para dar la vida y la muerte (vv. 13-14). La lección teológica y moral es clara: en la singularidad de los prodigios, tanto los impíos (que ven su castigo) como los justos (que ven la ayuda divina) deben reconocer el poder, la sabiduría y la misericordia de Dios.