COMENTARIO
Nuevo contraste. Sobre los egipcios el cielo descarga tormentas y granizadas, mientras que Dios hace descender el maná sobre los israelitas. Hay también una evocación de la séptima plaga, la del granizo (Ex 9,13-35), con amplificaciones midrásicas, sobre el acompañamiento del fuego debido a los rayos (vv. 15-19).
La descripción del maná (vv. 20-21) es importante en una lectura cristiana. En el «discurso del pan de vida» en la sinagoga de Cafarnaún (Jn 6,26-59), Jesucristo estableció ya una relación tipológica entre el maná del desierto bajado del cielo y Él mismo, su cuerpo y su sangre. A la luz del discurso evangélico del pan de vida, los Santos Padres no tuvieron que esforzarse para explicar al pueblo la relación entre el maná y el alimento eucarístico. A su vez, la liturgia de la Iglesia ha tomado de este texto de Sabiduría muchas expresiones para el culto eucarístico: «manjar de los ángeles», «pan del cielo», «que produce completo deleite» (v. 20).