COMENTARIO
Comentando el milagro del maná y relacionando este versículo con el 26, San Gregorio de Nisa expone: «Este pan, no producido por el cultivo de la tierra, es también la palabra que, gracias a la diversidad de sus cualidades, adapta su fuerza a las capacidades de quienes la comen. En efecto, no sólo sabe ser pan, sino que se convierte también en leche y en carne y en legumbres, y en todo aquello que se adapte y sea apetecible para quien lo recibe (…). Las maravillas que nos muestra la historia en torno a aquel alimento son enseñanzas para la vida virtuosa. Pues dice que a todos se les ofrecía una participación igual en el alimento, y que la diferencia de fuerzas en quienes lo recogían no implicaba ni exceso, ni falta de lo necesario. Esto, a mi parecer, es un consejo ofrecido a todos: que quienes procuran las cosas materiales necesarias para vivir no sobrepasen los límites de la necesidad, sino que sepan bien que, para todos, la medida natural del alimento es la satisfacción de la necesidad diaria» (De vita Mosis 2,140-141).