COMENTARIO

 Sb 18,14-16 

El hagiógrafo enfatiza poéticamente, con estos bellos versos, la acción divina en la noche pascual. Se trata de un poema épico incrustado en el relato también poético de la salida de Egipto. Es fácil ver en el pasaje la evocación del episodio del Ángel exterminador que hirió a Jerusalén en tiempos de David (1 Cro 21,15-22,1). La Palabra–guerrero, que desciende de los cielos a la tierra, lleva la espada que ejecuta la sentencia irrevocable. Esta impresionante escena pudo haber inspirado parte de algunos rasgos de la «derrota de la bestia» en el Apocalipsis de San Juan (cfr Ap 19,11-21). En otro sentido, como Palabra personificada que une la tierra y el cielo (cfr v. 16), la tradición de la Iglesia aplicó los vv. 14-15 a la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo y la liturgia los toma como antífona de entrada de la Misa del día VI de la octava de Navidad.

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