COMENTARIO

 Sb 19,13-21 

Para enfatizar el pecado de los egipcios, el hagiógrafo evoca implícitamente el de los habitantes de Sodoma (vv. 14-15), prototipo en la Biblia de ciudad corrompida en sus pecados. En la comparación con los instrumentos músicos del v. 18, podemos descubrir una especie de ensayo o teoría del milagro: en el universo se mantiene un orden o armonía de los elementos (tal vez influjo de la filosofía divulgada de los pitagóricos y platónicos); aunque cambien formas y tonos, no se altera la melodía; Dios puede hacer esos cambios sin alterar el orden fundamental del cosmos, cuando hay circunstancias que así lo aconsejan.

El hagiógrafo subraya y se admira de algunos cambios operados por Dios en la naturaleza de las cosas (vv. 19-21). El hecho encaja en el concepto veterotestamentario de Dios creador y gobernador del universo. John H. Newman daba una sencilla explicación a sus oyentes: «Nadie tiene poder sobre la naturaleza sino Aquel que la hizo. Nadie puede obrar un milagro sino Dios. Si surgen milagros tenemos una prueba de que Dios está presente (…). Es la llamada que Él hace a nuestra atención. De esta manera nos recuerda que es el Creador. Sólo quien hizo puede deshacer. Quien construyó puede destruir. Quien dio a la naturaleza sus leyes puede cambiarlas» (Sermones, Domingo IV después de Epifanía).

Volver a Sb 19,13-21