COMENTARIO
Ésta es la primera ocasión en que Ben Sirac trata acerca de la amistad, una de las cuestiones que aparecen repetidas en su enseñanza (9,14-23; 19,13-17; 22,24-32; 27,17-24; 37,1-19), hasta el punto de que Eclesiástico es el libro de la Biblia donde más se habla de ella. En éste y en los demás pasajes, más que un desarrollo teórico acerca de la amistad, el autor desciende a lo concreto para mostrar con ejemplos y situaciones reales qué se espera de un amigo.
En el Evangelio hay ejemplos expresivos del trato de Jesús con sus amigos y enseñanzas preciosas acerca de lo importante en la amistad y los límites hasta los que se ha de llegar: «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Y San Ambrosio comentando el versículo 16 escribe: «La amistad debe ser constante (…). No dejes al amigo en la necesidad ni le hagas daño ni le abandones, porque la amistad es una ayuda para la vida» (De officiis 2,3,22).
Contemplando el ejemplo de Jesús, San Josemaría Escrivá invitaba a pensar: «Un amigo es un tesoro. —Pues… ¡un Amigo!…, que donde está tu tesoro allí está tu corazón» (Camino, n. 421).