Si1Muchas y extensas enseñanzas se nos han transmitido mediante la Ley, los Profetas 2y los otros que han continuado tras ellos; 3se debe, por tanto, alabar a Israel por su doctrina y sabiduría. 4Pero, puesto que conviene que los lectores no sólo se hagan sabios, 5sino que, como amigos del saber, también puedan ser útiles a los de fuera 6tanto de palabra como por escrito, 7por eso mi abuelo Jesús, después de haberse dedicado por mucho tiempo a la lectura 8de la Ley, 9de los Profetas, 10y de los otros libros de los antepasados, 11y una vez adquirida una gran familiaridad con ellos, 12se propuso escribir él también algo que sirviera para enseñanza y sabiduría, 13de modo que las poseyeran también los amantes del saber, 14y pudieran progresar siempre más en una conducta de acuerdo con la Ley.

15Así pues, están invitados, 16a que, con benevolencia y atención, 17vayan leyendo, 18dispuestos a excusarnos 19allí donde parezca que, 20a pesar del empeño puesto en la traducción, no hayamos sido capaces de acertar en algunas expresiones. 21En efecto, no tiene la misma fuerza 22lo que se dice en hebreo cuando se traduce a otra lengua. 23Esto no afecta solamente a este libro, 24sino que hasta la Ley misma, los Profetas, 25y los demás libros 26presentan diferencias no pequeñas con respecto al texto original.

27En el año treinta y ocho del rey Evergetes, 28al llegar a Egipto y establecer allí mi residencia, 29descubrí un escrito de gran valor doctrinal. 30Yo mismo pensé que era muy necesario aplicarse con diligencia y esfuerzo a su traducción. 31Después de haber dedicado muchas vigilias y estudio 32durante todo ese tiempo, 33para terminar este libro, ahora lo publico, 34ofreciéndolo a los que están en el extranjero y desean instruirse 35y conformar sus costumbres para vivir con arreglo a la Ley.

I. DIOS TIENE LA PLENITUD DE LA SABIDURÍA

INTRODUCCIÓN: ORIGEN DIVINO DE LA SABIDURÍA

Toda sabiduría procede del Señor

1Si1Toda sabiduría procede del Señor
y está eternamente con Él.
2Las arenas del mar, las gotas de lluvia
y los días del mundo ¿quién podrá contarlos?
3La altura del cielo, la anchura de la tierra,
el abismo y la sabiduría ¿quién podrá explorarlos?
4La sabiduría fue creada antes que todas las cosas
y el entendimiento prudente existe desde siempre.
5La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas,
y sus canales, los mandamientos eternos.
6La raíz de la sabiduría ¿a quién ha sido revelada?,
y sus designios secretos ¿quién los conoce?
7La ciencia de la sabiduría ¿a quién ha sido manifestada?,
y la gran variedad de su arte ¿quién la ha comprendido?
8Uno sólo es sabio, muy temible,
el que está sentado en su trono.

El Señor infundió la sabiduría en sus obras

9El Señor mismo creó la sabiduría,
la contempló, la midió
10y la ha infundido en todas sus obras,
en todo viviente, conforme a su generosidad,
y la ha comunicado a los que le aman.

El Señor concede la sabiduría a quien le honra y le teme

11El temor del Señor es gloria y honor,
felicidad y corona de júbilo.
12El temor del Señor alienta el corazón
y proporciona felicidad, alegría y larga vida.
13A quien teme al Señor, todo le irá bien al final,
y en el día de su muerte recibirá la bendición.
14El amor de Dios es sabiduría superior,
15que la reparte a quienes se manifiesta en visión
de sí mismo y en reconocimiento de sus grandes obras.
1416El principio de la sabiduría es temer al Señor;
y los fieles fueron creados con ella en el seno materno.
1Anidó entre los hombres, como fundamento perenne,
y permanecerá fiel con sus descendientes.
17El temor del Señor es la piedad del saber;
18la piedad guarda y santifica el corazón,
concede gozo y alegría. (19)
1620La plenitud de la sabiduría es temer al Señor;
ella los embriaga de sus frutos.
1721Colma sus casas de bienes
y las despensas, de sus frutos.
1822Corona de la sabiduría es el temor del Señor,
hace florecer la paz y la buena salud.
23Ambas son un don de Dios para la paz.
Aplana la jactancia para los que le aman,
pues Él la conoce y la enumera.
1924La sabiduría hace llover la ciencia
y el conocimiento inteligente;
enaltece la gloria de cuantos la poseen.
2025La raíz de la sabiduría es temer al Señor,
y sus ramas son los muchos días.
26En los tesoros de la sabiduría están
la inteligencia y la piedad;
la sabiduría es abominación para los pecadores.
2127El temor del Señor expulsa el pecado,
cuando está presente, aparta toda ira.
2228La ira injusta no podrá ser justificada,
pues el impulso de su furor será su propia ruina.
2329El que es paciente sufre durante algún tiempo,
pero al final se le otorgará la felicidad.
2430Hasta el tiempo oportuno retendrá sus palabras,
y los labios de muchos celebrarán su inteligencia.
2531En los tesoros de la sabiduría hay máximas sabias,
32pero la piedad con Dios es abominable para el pecador.
2633Si deseas la sabiduría, guarda los mandamientos;
así el Señor te la concederá.

El temor del Señor es sabiduría

2734El temor del Señor es sabiduría y enseñanza;
y lo que Él quiere
35es fidelidad y mansedumbre.
2836No desoigas el temor del Señor,
no te acerques a Él con doblez de corazón.
2937No seas hipócrita ante los hombres,
pon cuidado en tus palabras.
3038No te ensalces a ti mismo para que no caigas
y te acarrees deshonor;
39pues el Señor desvelará tus secretos
y te humillará en medio de la asamblea,
40por no haber buscado el temor del Señor
y tener tu corazón lleno de engaño.

El ejemplo de las generaciones pasadas

2Si1Hijo, si te acercas a servir al Señor
prepara tu alma para la prueba.
2Endereza tu corazón y sufre con paciencia,
y no te inquietes cuando persiste la adversidad.
3Únete a Él y no te separes,
para que seas enaltecido al final de tu vida.
4Todo lo que te sobrevenga, acéptalo,
mantén ánimo grande en los reveses humillantes;
5porque el oro se prueba con el fuego,
y los elegidos, en la fragua de la humillación.
En la enfermedad y en la pobreza
ten confianza en Él.
6Confía en Él y te ayudará;
endereza tus caminos y espera en Él.
7Los que temen al Señor, aguarden su misericordia
y no se desvien, para no caer.
8Los que temen al Señor, tengan fe en Él,
y no les faltará su recompensa.
9Los que temen al Señor, esperen sus beneficios:
tanto la felicidad eterna como la misericordia,
porque su recompensa
es un don eterno con gozo.
10Los que temen al Señor, ámenle,
y se iluminarán sus corazones.
1011Fíjense en las generaciones pasadas y aprendan:
¿Quién confió en el Señor y quedó avergonzado?
12¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado?
¿Quién lo invocó y no fue atendido?
1113Porque el Señor es clemente y misericordioso,
perdona los pecados y salva en tiempo de tribulación,
y es protector de todos los que le buscan de verdad.
1214¡Ay de los corazones tímidos y de las manos caídas,
del pecador que marcha por dos sendas!
1315¡Ay del corazón remiso que no tiene fe!
Por ello no recibirá protección.
1416¡Ay de ustedes, los que abandonaron la constancia,
que abandonaron los caminos rectos
y se fueron por caminos torcidos!
17¿Qué harán cuando el Señor venga a visitarlos?
1518Los que temen al Señor no dudarán de sus palabras,
y los que le aman siguen sus caminos.
1619Los que temen al Señor buscan agradarle,
los que le aman quedan llenos de su Ley.
1720Los que temen al Señor preparan sus corazones
y humillan sus almas ante Él.
21Los que temen al Señor guardan sus mandamientos
y mantendrán la paciencia hasta su visitación,
22diciendo: «Si no hacemos penitencia
1caeremos en las manos del Señor,
no en manos de los hombres;
23pues, tal como es su grandeza,
así también su misericordia».

ENSEÑANZAS PRÁCTICAS

Deberes con los padres

3Si1Hijos sabios son la comunidad de los justos,
y su nación, obediencia y amor.
12Hijos, escuchen la corrección de su padre;
pónganla en práctica para salvarse.
23El Señor glorifica al padre en los hijos,
y establece la autoridad de la madre sobre la prole.
34Quien honra al padre expía los pecados;
45quien da gloria a la madre es como si juntara tesoros.
56El que honra al padre recibirá alegría de sus hijos,
y será escuchado en el día de su plegaria.
67Quien honra al padre vivirá largos días;
y quien obedece al Señor será el consuelo de su madre.
8Quien teme al Señor honra a los padres,
1y como a señores servirá a los que le engendraron.
89Hijo mío, honra a tu padre con hechos y palabras,
10para que descienda sobre ti su bendición.
911La bendición del padre afianza las casas de los hijos;
pero la maldición de la madre socava los cimientos.
1012No te gloríes en la deshonra de tu padre,
porque la deshonra de tu padre no es gloria para ti;
1113la gloria de un hombre depende del honor de su padre,
y es vergüenza para los hijos una madre sin honra.
1214Hijo, socorre a tu padre en la vejez,
y no le entristezcas durante su vida.
1315Aunque perdiese el juicio, sé indulgente con él,
y no le desprecies cuando tú estés en pleno vigor;
1pues la piedad con el padre no será olvidada,
16sino que te servirá de disculpa frente a tus pecados.
1517En el día de tu tribulación serás recordado;
tus pecados se disolverán como el hielo en un día sereno.
1618El que abandona al padre es como un blasfemo;
y es maldito del Señor quien exaspera a su madre.

Humildad

1719Hijo, haz las cosas con mansedumbre,
y serás amado por el hombre de valía.
1820Cuanto más grande seas, tanto más debes humillarte,
y encontrarás gracia ante el Señor.
1Muchos son los altivos y jactanciosos,
pero Él revela sus secretos a los mansos;
2021porque el poder del Señor es grande,
y es alabado por los humildes.
2122No busques lo que te es demasiado difícil,
ni investigues lo que te supera.
1Piensa en lo que te ha sido encomendado,
y no te preocupes por las cosas misteriosas
y no seas curioso de sus muchas obras.
23No necesitas ver con tus ojos lo escondido.
2324No te afanes en lo que supera tu capacidad,
25pues se te mostraron cosas que exceden
la comprensión humana.
2426A muchos ha desviado su excesiva confianza,
y una ilusión perniciosa ha extraviado sus pensamientos.
1Si no tienes pupilas no te valdrá la luz,
si te falta conocimiento, no declares.
2627Corazón endurecido acabará haciendo el mal;
quien ama el peligro perecerá en él.
28Corazón que sigue dos caminos no tendrá éxito,
y el malvado de corazón en ellos tropezará.
2729Corazón obstinado se verá oprimido de fatigas,
y el pecador acumulará pecado tras pecado.
2830Para llaga de soberbio no hay curación,
porque la planta del mal ha echado en él sus raíces.
2931El corazón del prudente meditará los proverbios,
y oído atento es lo que desea el sabio.
32Corazón sabio y prudente se guardará de pecar,
y por las buenas obras prosperará.

Solicitud por los necesitados

3033El agua apaga el fuego ardiente,
y la limosna expía los pecados.
3134Quien responde con el bien se procura el porvenir,
y cuando se vaya a caer encontrará apoyo.
4Si1Hijo, no prives al pobre de su sustento,
ni seas insensible a la vista de los necesitados.
2No añadas aflicción a un hambriento,
ni exasperes a un hombre en su indigencia.
3No perturbes a un corazón irritado,
ni niegues una dádiva al necesitado.
4No te niegues a la súplica del atribulado,
ni desvíes tu rostro del indigente.
5No apartes tu mirada del necesitado,
y no des a nadie motivo para maldecirte;
6pues si alguien te maldice en la amargura de su alma,
oirá su petición el que lo creó.
7Sé amable con la comunidad,
y ante quien la preside humilla tu cabeza.
8Inclina tu oído al pobre
y responde a su saludo con paz y mansedumbre.
9Aleja al oprimido del poder del opresor,
y no seas pusilánime cuando juzgues.
10Sé como un padre para los huérfanos
y como un marido para su madre;
11así serás como un hijo obediente del Altísimo
y Él te amará más que tu madre.

Amor de la sabiduría

1112La sabiduría exalta a sus hijos,
y cuida de los que la buscan.
1213Quien la ama, ama la vida,
y cuantos madrugan por encontrarla se colmarán de gozo.
1314El que la posee heredará la gloria,
y, en cualquier empresa, el Señor le bendecirá.
1415Los que la veneran darán culto al Santo,
y el Señor ama a los que la aman.
1516El que la escucha juzga con equidad al pueblo,
y el que le presta atención vivirá seguro.
1617El que confíe en ella la obtendrá en herencia,
y sus descendientes mantendrán su posesión.
1718Porque al principio lo conduce por sendas tortuosas:
19le traerá temor y miedo,
le hará sufrir con su disciplina,
—hasta que tenga él confianza en sí mismo—
y le pondrá a prueba con sus prescripciones.
1820Luego le conducirá a Él por el camino recto,
le llenará de alegría,
21y le revelará sus misterios.
1922Pero si se aleja del recto camino, le abandonará
y le dejará a merced de su propia ruina.

Vergüenza buena y mala

2023Hijo mío, aprovecha la ocasión y guárdate del mal,
24y no te avergonzarás de ti mismo.
2125Porque existe una vergüenza que conduce al pecado,
y hay otra vergüenza que es honor y gracia.
2226No tengas acepción de personas, irá en tu perjuicio,
y no te avergüences de tu error.
27No tengas deferencias con tu prójimo si peca.
2328No dejes de hablar cuando sea necesario,
ni escondas tu sabiduría por decoro;
2429pues en el hablar se reconoce la sabiduría,
y la educación en la forma de hablar.

Sinceridad y generosidad

2530No contradigas la palabra verdadera,
sino avergüénzate de tu ignorancia.
2631No te avergüences de confesar tus pecados,
pero no te rindas a nadie para pecar.
32No quieras resistir de frente al poderoso,
ni luches contra la corriente de un río.
1No te sometas a un hombre necio,
ni tengas acepción por la persona de un poderoso.
2833Pelea hasta la muerte por la verdad,
y el Señor Dios luchará por ti.
2934No seas arrogante con la lengua,
y lento y perezoso en tus obras.
3035No seas como un león en tu casa,
alardeando ante tus domésticos.
3136No tengas tu mano tendida para recibir,
y contraída cuando hay que dar.

Evitar la presunción

5Si1No confíes en tus riquezas,
ni digas: «Me basto a mí mismo».
2No sigas tu instinto ni tu propia fuerza
para andar según las pasiones de tu corazón.
3Y no digas: «¿Quién me dominará? »,
porque es seguro que el Señor hará justicia.
4No digas: «He pecado, y ¿qué me ha sucedido?
¡El Señor es paciente!».
5No estés tan seguro del perdón
de modo que añadas pecado tras pecado.
6No digas: «Su misericordia es grande,
perdonará la multitud de mis pecados»,
7porque suyas son la misericordia y la ira,
y su furor recae sobre los pecadores.

Lealtad y sinceridad

78No demores en convertirte al Señor,
no lo dejes pasar de día en día,
9pues la ira del Señor sobreviene de improviso,
y en el tiempo del castigo puedes perecer.
810No confíes en riquezas injustas,
porque de nada te servirán en el día de la desgracia.
911No te dejes llevar por cualquier viento,
ni camines por cualquier sendero,
como el pecador de doble lengua.
1012Sé firme en tus convicciones,
y no tengas más que una palabra.
1113Sé pronto en escuchar,
y lento en dar respuesta.
1214Si conoces el asunto, respóndele a tu prójimo,
de lo contrario, mano a tu boca.
1315Gloria o deshonra vienen de lo que se habla,
la lengua del hombre es su propia ruina.
1416No des motivo a que te llamen chismoso,
no calumnies con tu lengua,
17porque el ladrón es cubierto de vergüenza,
y se condena con dureza al que tiene doble lengua.

Amigos y enemigos

6Si1No hagas daño, ni mucho ni poco,
ni de amigo te conviertas en enemigo;
1pues ganarás mala fama, vergüenza y desprecio,
como sucede al pecador envidioso y de doble lengua.
2No te engrías en tu propio parecer,
que tu vigor no sea desgarrado como por un toro,
3que devorará tus hojas, echará a perder tus frutos,
y te quedarás como un leño seco.
4Un ánimo perverso arruina a quien lo tiene,
lo hará objeto de escarnio para sus enemigos,
y lo llevará a la suerte de los impíos.
5Palabras dulces ganan muchos amigos,
y el bien hablar multiplica las cortesías.
6Que sean muchos los que están en paz contigo,
pero consejeros tuyos, uno entre mil.
7Si quieres ganar un amigo, ponlo a prueba,
y no te fíes de él enseguida.
8Porque hay quien es amigo cuando le conviene,
pero no te acompañará el día de la tribulación.
9Hay también amigo que se convierte en enemigo,
que revelará tu querella para denigrarte.
10Hay amigo compañero de mesa,
pero que no te acompaña el día de la tribulación.
11En tu prosperidad será como otro tú,
y tratará con confianza a tus criados.
12Pero si vienes a menos, se levantará contra ti
y se esconderá de tu rostro.
13Aléjate de tus enemigos,
y sé cauto con tus amigos.
14Un amigo fiel es protección poderosa,
quien lo encuentra, halla un tesoro.
15Un amigo fiel no tiene precio,
es de incalculable valor.
16Un amigo fiel es medicina que salva,
lo encontrarán los que temen al Señor.
17El que teme al Señor será recto en su amistad,
pues según es él, así será su prójimo.

Consejos para alcanzar la sabiduría

18Hijo, desde tu juventud acoge la enseñanza,
y hasta la ancianidad encontrarás sabiduría.
19Acércate a ella como quien labra o siembra
y aguarda sus buenos frutos.
20Te fatigarás un poco al cultivarla,
pero pronto comerás de sus frutos.
2021Como pedregal es la sabiduría para los ignorantes,
y el insensato no persevera en ella;
2122lo oprime como piedra de prueba,
no tardará en arrojarla.
2223La sabiduría hace honor a su nombre,
no se manifiesta a muchos;
pero quienes la conocen permanecerán en la presencia de Dios.
2324Escucha, hijo, ten en cuenta mi parecer
y no desprecies mi consejo.
2425Mete tus pies en sus cepos
y tu cuello en su argolla.
2526Arrima el hombro y cárgala,
no te irrites contra sus cadenas.
2627Acércate a ella con toda tu alma
y guarda sus caminos con toda tu fuerza.
2728Rastrea, investiga, búscala, y se te manifestará;
una vez asida, no la sueltes.
2829Al final hallarás descanso en ella
y se te convertirá en fuente de gozo.
2930Sus cepos te servirán de defensa poderosa,
y sus cadenas, de traje de gloria.
3031En ella hay ornato de oro,
sus cadenas son hilos de jacinto.
3132La llevarás como traje de gloria,
y te la ceñirás como corona de alegría.
3233Hijo, si quieres, serás instruido,
y si te aplicas con toda el alma, llegarás a experto.
3334Si eres amante de escuchar, aprenderás;
si aplicas tu oído, serás sabio.
3435Frecuenta las reuniones de ancianos;
sigue la sabiduría de ellos.
1Escucha con gusto toda explicación que venga de Dios
y no te pierdas las sentencias atinadas.
36Si ves a alguien prudente, madruga a su lado;
que tus pies desgasten el umbral de su puerta.
37Medita en los preceptos del Señor
y ejercítate siempre en sus mandamientos;
Él dará firmeza a tu corazón,
y tus anhelos de sabiduría serán satisfechos.

Evitar el pecado

7Si1No hagas el mal, y el mal no te agarrará.
2Aléjate del inicuo, y él se alejará de ti.
3Hijo, no siembres en surcos abiertos por la iniquidad,
y no tendrás que segar siete veces.
4No pidas al Señor el poder,
ni al rey un asiento de honor.
5No te las des de justo ante el Señor,
ni de sabio ante el rey.
6No intentes convertirte en juez
si no puedes reprimir las injusticias,
no sea que hagas acepción de personas con el poderoso
y pongas un obstáculo a tu rectitud.
7No ofendas a la asamblea de la ciudad,
ni te envilezcas ante el pueblo.
8No te ates dos veces al pecado,
pues no quedará impune ni siquiera la primera.
109No seas apocado en tu plegaria.
10No te demores en rezar y en dar limosna.
911No digas: «Él atenderá la multitud de mis dones,
y aceptará mis ofrendas al Dios altísimo».
1112No te burles del hombre en su aflicción,
porque hay Quien humilla y ensalza.
1213No trames calumnias contra tu hermano,
ni lo hagas tampoco con tu amigo.
1314No quieras recurrir a todo tipo de mentiras,
porque acostumbrarse a ellas no es para bien.
1415No hables demasiado en reunión de ancianos;
no multipliques las palabras en tu oración.
1516No rehúyas el trabajo pesado,
ni la labor del campo establecida por el Altísimo.
1617No te cuentes entre la multitud de pecadores;
18recuerda que la ira divina no se hará esperar.
1719Humilla profundamente tu alma,
pues el castigo del impío son fuego y gusanos.

Vida doméstica

1820No cambies un amigo por dinero,
ni un hermano de sangre por oro de Ofir.
1921No te apartes de esposa sabia y buena,
que te cayó en suerte por temor del Señor,
pues su gracia vale más que el oro.
2022No maltrates al criado que trabaja con lealtad,
ni al jornalero que pone su empeño.
2123Ama al criado prudente como a ti mismo,
y no le prives de libertad,
ni le despidas de vacío.
2224¿Tienes rebaños? Cuida de ellos;
si te son provechosos, consérvalos.
2325¿Tienes hijos? Edúcalos
y acostúmbrales a obedecer desde la niñez.
2426¿Tienes hijas? Vigila su cuerpo
y no les muestres un rostro demasiado sonriente.
2527Casa a tu hija, y habrás cumplido una obra grande;
pero entrégala a un hombre sensato.
2628¿Tienes mujer según tus deseos? No la despidas.
Pero no pongas tu confianza en la que es odiosa.
2729Honra a tu padre con todo tu corazón
y no te olvides de los dolores de tu madre.
2830Recuerda que ellos te engendraron;
¿cómo podrás pagarles todo lo que te han dado?

Religiosidad

2931Respeta con toda tu alma al Señor,
y reverencia a sus sacerdotes.
3032Ama con todas tus fuerzas a quien te ha creado,
y no abandones a sus ministros.
3133Teme al Señor con toda tu alma,
y honra al sacerdote.
34Dale la parte que te manda el precepto:
primicias, sacrificios expiatorios y porción de las patas;
35espaldilla del sacrificio y primicias de los consagrados.
3236Tiende también tu mano al pobre
para que tu bendición sea perfecta.
3337Tu generosidad en dar se extienda a todo viviente,
y al difunto no le niegues tu piedad.
3438No te retrases en acompañar a los que lloran,
y sufre con los que sufren.
3539No demores tu visita a un enfermo:
por estas cosas serás confirmado en el afecto.
3640En toda ocasión acuérdate de tus postrimerías,
y no pecarás nunca.

Vida social

8Si1No pleitees con hombre poderoso,
no sea que caigas en sus manos.
2No te pelees con hombre rico,
no sea que se te enfrente con su influencia,
3pues el oro llevó a muchos a la perdición
y ha inclinado el corazón de reyes.
34No entres en discusión con un hombre charlatán,
para no echar más leña a su fuego.
45No gastes bromas con el grosero,
para que no ofenda a tus antepasados.
56No hagas reproches al que se convirtió de pecado,
ni se lo eches en cara;
recuerda que todos somos dignos de respeto.
67No desprecies a un hombre anciano,
pues también entre nosotros habrá quienes se hagan viejos.
78No te alegres de la muerte de ningún enemigo tuyo;
recuerda que todos moriremos,
y que no querríamos ser entonces motivo de gozo.
89No desprecies los discursos de los ancianos sabios,
más bien medita sus sentencias,
10para que aprendas de ellos sabiduría y doctrina,
y a servir honestamente a los que mandan.
911No menosprecies los discursos de los ancianos,
pues también ellos los aprendieron de sus padres;
12de ellos aprenderás prudencia
y dar respuesta oportuna cuando sea necesaria.
1013No avives las brasas del pecador,
no sea que te quemen las llamas de su fuego.
1114No te encares con el que busca agravios,
no sea que se ponga a cazarte en lo que digas.
1215No prestes a interés a hombre más fuerte que tú;
y si prestas, dalo por perdido.
1316No seas fiador más allá de tus posibilidades;
y si lo haces, piensa cómo podrás pagar.
1417No pongas pleito a un juez,
porque darán sentencia conforme a su dignidad.
1518No te vayas de camino con un aventurero,
no sea que prevalezca su decisión contra la tuya;
porque él actuará a su antojo,
y se arruinará contigo por su imprudencia.
1619No discutas con hombre irascible,
ni atravieses con él el desierto,
pues a sus ojos la sangre no vale casi nada,
y te atacará cuando estés indefenso.
1720No pidas consejo a un necio,
pues es incapaz de mantenerlo en secreto.
1821Ante extraño no hagas lo que ha de ser secreto,
porque ignoras lo que puede imaginar.
1922No abras tu corazón a cualquiera,
pues no sacarás ningún provecho.

Castidad y vida familiar

9Si1No tengas celos de tu propia esposa,
para no enseñarle a actuar con malicia contra ti.
2No te entregues sin reserva a tu esposa,
para que no se te imponga y quedes avergonzado.
3No busques el encuentro con una prostituta,
si no quieres caer en sus redes.
4No frecuentes la compañía de una cantante, ni la escuches,
no sea que te aten sus enredos.
5No fijes tu mirada en una virgen,
no sea que tropieces en su belleza.
6No entregues tu vida a las prostitutas,
no sea que pierdas tu hacienda.
7No andes curioseando por las calles de la ciudad,
ni vagabundees por sus lugares solitarios.
8Aparta tus ojos de una mujer hermosa,
y no mires la belleza que no es tuya.
9Muchos se perdieron por la belleza de una mujer;
de ella brota un amor que quema como fuego. (10–11)
912No te sientes jamás junto a mujer casada,
ni te recuestes junto a ella para beber vino,
13no sea que tu corazón se incline a ella
y tu pasión te arrastre a la ruina.

Prudencia con las compañías

1014No abandones a un antiguo amigo,
pues no es lo mismo que el reciente.
15Amigo nuevo es vino nuevo;
cuando sea añejo, lo beberás con fruición.
1116No envidies la prosperidad ni las obras del pecador,
pues no sabes cómo será su final.
1217No te complazca el bienestar de los impíos,
recuerda que no bajarán impunes al hades.
1318Mantente lejos de hombre con potestad de matar,
y no sentirás el temor de la muerte;
19y si te acercas, cuida de no faltar en nada,
para no dar pie a que te quite la vida.
20Date cuenta de que conversas con la muerte,
de que andas en medio de trampas
y caminas entre redes.
1421Responde al prójimo según tu capacidad,
y pide consejo a los sabios.
1522Intercambia tu opinión con los sensatos,
y sea toda tu conversación sobre la Ley del Altísimo.
1623Sean hombres justos tus comensales,
y esté tu gloria en el temor del Señor.

El buen gobierno

1724Por la obra de sus manos son alabados los artesanos,
y el príncipe de un pueblo, por la sabiduría de su palabra.
1825Un charlatán es terror en su ciudad,
y el de palabra insolente se hará odioso.
10Si1Un gobernante sabio educa a su pueblo,
y la autoridad de un hombre sensato estará firme.
2A tal gobernante de un pueblo, tales sus ministros;
a tal alcalde de una ciudad, tales todos sus habitantes.
3Un rey sin preparación arruina a su pueblo;
una ciudad prosperará por la sensatez de sus autoridades.
4En manos del Señor está la potestad sobre la tierra;
sobre ella suscitará al hombre idóneo en tiempo oportuno.
5El éxito del hombre está en manos del Señor;
Él otorga su autoridad a la persona del legislador.

La soberbia

6Por ningún agravio te enfurezcas con tu prójimo,
ni emprendas nada llevado de la ira.
7La soberbia es odiosa ante el Señor y ante los hombres,
y para ambos la injusticia es delito.
8El imperio pasa de un pueblo a otro
por injusticia, violencia y codicia.
9Nada hay más detestable que el avaro,
éste pone en venta hasta su misma alma.
910¿Por qué se enorgullece el que es tierra y polvo?
Incluso en vida, sus entrañas son repugnantes.
1011Larga enfermedad denigra al médico;
una breve le serena.
12Cualquier potentado es de vida breve:
así, el que hoy es rey, mañana morirá.
1113Cuando el hombre muere,
deja en herencia lombrices, bichos y gusanos.
1214Principio de soberbia humana es alejarse del Señor,
15y que su corazón se aparte de quien lo creó.
1Porque el principio de la soberbia es el pecado;
quien se agarra a ella, rebosará abominación,
y al final será su ruina.
16Por eso, el Señor les infligió asombrosos castigos,
hasta por fin destruirlos del todo.
1417El Señor abatió los tronos de los poderosos,
y sentó en su lugar a los mansos.
1518El Señor arrancó de raíz a naciones,
y plantó en su lugar a los humildes.
1619El Señor destruyó territorios de pueblos,
y los socavó hasta los cimientos del suelo;
1720desoló a algunos y los aniquiló,
e hizo desaparecer su recuerdo de la tierra.
21Dios hizo perderse el recuerdo de los soberbios,
y dejó la memoria de los de corazón humilde.
1822No fue creada la soberbia para los hombres,
ni el furor de la ira para los nacidos de mujer.

Honra y deshonra

1923¿Cuál es el linaje honorable? El linaje humano.
¿Cuál es el linaje honorable? Los que temen al Señor.
¿Cuál es el linaje despreciable? El linaje humano.
¿Cuál es el linaje despreciable? Los que violan los mandatos.
2024En medio de hermanos es honorable el que preside;
1ante los ojos del Señor, lo son los que le temen.
2225Para inmigrante, extranjero o pobre,
su gloria es el temor del Señor.
2326No es justo despreciar al que es pobre e inteligente,
ni tampoco conviene ensalzar al hombre pecador.
2427Noble, juez y poderoso recibirán honores,
pero nadie es más grande que el que teme al Señor.
2528Hombres libres servirán al criado sabio,
y un hombre culto no murmurará por ello.
2629No presumas de sabio al realizar tu trabajo,
ni te gloríes en tiempo de estrecheces.
2730Mejor es el que trabaja y tiene de todo,
que el que presume pero carece de pan.
2831Hijo, hónrate a ti mismo con moderación
y date el aprecio según tus méritos.
2932¿Quién justificará al que peca contra sí mismo?
¿Quién alabará al que se deshonra a sí mismo?
3033Hay pobre que es honrado por su ciencia,
y hay rico que lo es por su riqueza.
3134Quien es honorable cuando pobre,
¿cuánto más si llega a rico?
Quien es despreciable cuando es rico,
¿cuánto más si se hace pobre?
11Si1La sabiduría hará al humilde llevar alta la cabeza,
y sentarse entre los grandes.
2No alabes a un hombre por su belleza,
ni lo desprecies por su aspecto.
3La abeja es pequeña entre los que vuelan,
pero su producto es el más dulce.
4No presumas por el traje que llevas,
ni te engrías por un día de gloria;
pues las obras del Señor son maravillosas,
pero pasan ocultas a los hombres.
5Muchos soberanos se sentaron en el suelo,
y un desconocido se ciñó la corona.
6Muchos poderosos sufrieron grandes humillaciones,
y hombres ilustres cayeron en poder de otros.

Cautelas

7No reprendas antes de informarte;
primero reflexiona, después corrige.
8No respondas antes de haber escuchado,
ni intervengas en medio de un discurso.
9No litigues por asuntos que no te competen,
ni tomes partido en controversias de pecadores.
10Hijo, no te ocupes de muchos asuntos;
si te desbordan, no estarás falto de culpa;
por más que corras no los alcanzarás,
y aunque huyas no te podrás escapar de ellos.

Los verdaderos bienes

11Hay quien trabaja, se fatiga y se esfuerza,
y, sin embargo, es tanto más menesteroso.
12Hay quien es débil y necesitado de ayuda,
carece de fuerzas y le sobra indigencia;
13pero los ojos del Señor le miran con benevolencia,
lo levantará de su miseria;
1y le hará llevar la cabeza alta,
ante la admiración de muchos.
14Los bienes y los males, la vida y la muerte,
la pobreza y la riqueza, proceden del Señor.
15Sabiduría, ciencia y pericia de la Ley son del Señor;
amor y práctica de buenas obras vienen de Él.
16Perdición y tinieblas se crearon para los pecadores;
quienes se complacen en el mal, en el mal envejecen.
17La merced del Señor acompaña a los piadosos,
y su benevolencia les hará felices para siempre.
18Hay quien es rico a fuerza de cuidado y ahorros,
y en ello consiste su recompensa;
19mientras tanto dice: «Ya puedo descansar,
ahora comeré de mis bienes».
20Pero no sabe cuánto tiempo pasará hasta que muera;
porque se morirá y dejará todo a los otros.
2021Sé constante en tus obligaciones, ocúpate de ellas,
y envejece cumpliendo tu trabajo.
2122No te admires de las obras de los pecadores,
ten fe en el Señor y persevera en tu esfuerzo;
23pues para el Señor es fácil
enriquecer en un momento al indigente.
2224Bendición del Señor es la recompensa del piadoso;
y en un instante su bendición crecerá y madurará.
2325No digas: «¿De qué tengo necesidad?,
¿qué bienes podré conseguir aún?».
2426No digas: «Ya tengo bastante,
¿qué mal me puede sobrevenir?».
2527Día de bienes, olvido de males,
y día de males, olvido de bienes.
2628Fácil es al Señor el día de la muerte
recompensar a cada uno según su conducta.
2729La desgracia de una hora hace olvidar el placer,
y al llegar el fin de un hombre, se conocen sus obras.
2830Antes de morir no llames bienaventurado a nadie;
que al hombre se le conoce de verdad en sus postrimerías.

Prudencia con los favores

2931No admitas en tu casa a cualquier persona,
porque son muchos los enredos del tramposo.
32Como un estómago fétido echa vaharadas,
1como por reclamo es atraída la perdiz a la jaula
y la corza al lazo, así es el corazón del soberbio:
es como un vigía que espía la caída de su prójimo.
3133Está al acecho, convirtiendo el bien en mal,
hasta a los escogidos achacará infamias.
3234Con una chispa de fuego se provoca un incendio,
así el pecador acecha en busca de sangre.
3335Guárdate del malhechor, porque maquina el mal,
no sea que te contagie la infamia para siempre.
3436Hospeda a un extraño, y te pondrá todo en desorden,
y te convertirá en extraño para los tuyos.
12Si1Si haces el bien, que sepas a quién;
así te agradecerán tus beneficios.
2Haz el bien al piadoso y encontrarás correspondencia,
si no de él, sí al menos del Altísimo.
3Ningún beneficio tendrá el que persiste en el mal,
ni el que no hace limosnas,
porque el Altísimo aborrece a los pecadores
y es misericordioso con los que se arrepienten.
4Da al piadoso, pero no ayudes al pecador,
porque a los impíos y pecadores retribuirá con penas,
reservándolos para el día del castigo.
5Da al hombre de bien y no acojas al pecador.
56Haz el bien al humilde y no des al impío;
no le des armas,
no sea con ellas más fuerte que tú;
7pues recibirás un mal redoblado
por todos los beneficios que le hagas.
1Porque el Altísimo odia a los pecadores
y retribuirá a los impíos con el castigo.
8Al amigo no se le reconoce en la prosperidad,
ni el enemigo se oculta en la adversidad.
9Cuando uno prospera, hasta el enemigo resulta amigo;
pero cuando está en desgracia, hasta el amigo se aleja.
10No te fíes jamás de tu enemigo,
pues, como el metal da orín, así ocurre con su maldad.
11Aunque se humille y camine encorvado,
sé cauteloso y guárdate de él;
compórtate con él como el que pule un espejo,
y te darás cuenta de que hasta el final da orín.
12No le pongas a tu lado,
ni le sientes a tu derecha,
no sea que se dé la vuelta a tu lugar,
e intente ocupar tu sitio;
y al final reconozcas la verdad de mis palabras
y te arrepientas de no haber hecho caso de mis consejos.
13¿Quién se apiada de encantador mordido por serpiente,
y de cuantos se acercan a las fieras?
1Lo mismo le ocurre al que anda con un pecador
y se halla envuelto en sus pecados:
no se evadirá hasta que le queme el fuego.
1514Por algún tiempo permanecerá a tu lado,
pero si te doblas, no te sostendrá.
1615El enemigo te habla con labios melosos,
pero en su corazón trama cómo arrojarte a la fosa.
16El enemigo vierte lágrimas de sus ojos,
pero, si encuentra oportunidad, no dejará de saciarse de sangre.
1717Si te ocurre una desgracia, le verás allí el primero;
18pero fingiendo ayudarte, te pondrá la zancadilla.
1Meneará la cabeza y batirá palmas;
19cuchicheará mucho y cambiará su semblante.

Trato con ricos y pobres

13Si1El que maneja la pez se manchará,
y el que trata con soberbio se parecerá a él.
2No tomes una carga demasiado pesada:
no te asocies con uno más fuerte y más rico que tú.
3¿Para qué se junta una olla de barro a un caldero?
Si choca con éste se romperá.
34El rico comete una injusticia y además amenaza;
el pobre sufre una injusticia y encima se excusa.
45Si puedes serle útil, se aprovechará de ti;
pero si estás necesitado, te abandonará.
56Si tienes bienes, se te juntará, te despojará,
pero a él no le dará pena de ti.
67Si le eres necesario, te adulará,
te sonreirá y te dará esperanzas, contándote cosas buenas y te dirá: «¿Qué necesi tas?».
78Pero te avergonzará en sus banquetes,
hasta que te arruine dos o tres veces.
Al final se burlará de ti;
después, al verte, te evitará
y moverá la cabeza mofándose de ti.
9Humíllate ante Dios y espera de su mano.
810Cuídate de no dejarte engañar
para no ser humillado por tu insensatez.
11No te rebajes en tu sabiduría,
no sea que, humillado, seas arrastrado a la necedad.
912Si te llama un poderoso, aléjate,
y te llamará de nuevo.
1013No te acerques mucho, para no ser rechazado,
ni estés demasiado lejos, para no ser olvidado.
1114No pretendas hablar con él de igual a igual,
ni te fíes de sus muchas palabras,
pues con su locuacidad te pondrá a prueba,
y con su sonrisa te sondeará.
1215Su ánimo cruel observará tus palabras,
y no te ahorrará golpes ni cadenas.
1316Ten cuidado y escucha con atención,
pues caminas junto a tu propia ruina.
17Oyendo estas cosas en sueño, despiértate.
18Ama a Dios en toda tu vida,
e invócale por tu salvación.
1519Todo animal ama a su semejante,
y todo hombre a su prójimo.
1620Todo ser se junta con los de su especie;
y el hombre se asocia a su semejante.
1721¿Qué tiene de común el lobo con el cordero?
Lo mismo el pecador con el piadoso.
1822¿Qué paz hay entre hiena y perro?
¿Cuál entre rico y pobre?
1923Presa de leones son los onagros del desierto;
así, pasto de ricos son los pobres.
2024Como la humildad es abominación para el orgulloso,
así el pobre es abominación para el rico.
2125Si el rico se tambalea es sostenido por los amigos;
pero si el pobre cae, los amigos le rechazan.
2226Si cae el rico, le ayudan muchos;
aunque diga cosas indebidas, le dan la razón.
27Si cae el pobre, encima se lo reprochan;
si dice algo sensato, no se le hace caso.
2328Habla el rico y todos callan,
y ponen su discurso por las nubes.
29Habla el pobre y se preguntan: «¿Quién es ése?».
Y si se tropieza, le hacen caer.
2430El rico es bueno, y no tiene pecado;
la pobreza es mala, en boca del impío.