COMENTARIO

 Si 7,31-40 

Muestra singular de religiosidad es el respeto hacia los sacerdotes, ministros del Señor (vv. 31-35). Como testimonio de la veneración debida a quienes corresponden las tareas de culto se recuerda que se les proporcione lo establecido en la Ley para su sustento (cfr Ex 29,26-28; Lv 7,32-34; Nm 18,11-32; Dt 18,3-4).

Los vv. 36-40 recogen una de las muchas formulaciones presentes en la Sagrada Escritura de lo que la Tradición de la Iglesia ha llamado «obras de misericordia»: «Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cfr Is 58,6-7; Hb 13,3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espiritual, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cfr Mt 25,31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cfr Tb 4,5-11; Si 17,22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cfr Mt 6,2-4)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2447).

Volver a Si 7,31-40