COMENTARIO

 Si 8,1-9,23 

Llama la atención en estos dos capítulos la larga serie de consejos que comienzan con la palabra «No». Se trata de una expresiva llamada a la prudencia en el trato con las diversas personas y en diversas situaciones: en la vida social (8,1-22), con las mujeres (9,1-13), y con los amigos (9,14-23). La consideración, muchas veces negativa, que reciben las mujeres a lo largo de este libro choca al lector actual. Para entender su sentido correcto, debe tenerse presente que el autor es un sabio que, en una sociedad patriarcal, ofrece a sus jóvenes alumnos consejos para la vida que se les abre.

Todas las sentencias de esta parte son enormemente expresivas; apenas necesitan comentario. Tienen el sabor de la sabiduría popular, de las cosas aprendidas de la experiencia. Éste es, probablemente, el contexto en el que también nuestro Señor llamó la atención de sus discípulos para que, sin perder la sencillez, no fueran excesivamente ingenuos al desarrollar su misión en todos los ambientes: «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Por eso, sed sagaces como las serpientes y sencillos como las palomas» (Mt 10,16). Y comenta Clemente de Alejandría: «No basta que los que son prudentes se mantengan puros, sino que han de procurar mantenerse al margen de todo reproche, no dando motivo alguno para la sospecha» (Paedagogus 3,83,2).

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