COMENTARIO

 Si 10,23-11,10 

Muchas veces se observa que personas que actúan mal gozan de fortuna y fama, mientras gente que pasa la vida trabajando honradamente no ve reconocido su esfuerzo e incluso a veces son criticados. ¿Es que no han actuado con sabiduría? Ésta es la cuestión a la que Ben Sirac responde.

Su enseñanza es que linaje, riquezas y fama no traen consigo un honor verdadero. El cumplimento de lo que Dios pide es lo que honra verdaderamente a una persona, no la posición social ni la riqueza (10,23-28), que pueden inducir a la arrogancia, actitud contraria a la sabiduría (10,29-32). La sabiduría, en cambio, lleva a la humildad y puede darse por igual en el rico y en el pobre (10,33-34), aunque las apariencias puedan inducir a pensar de otra manera en el caso del pobre (11,1-6). Al final sólo el humilde será honrado entre los grandes (11,1) mientras que los poderosos serán humillados (11,6). Indicaría falta de sabiduría alabar o despreciar a alguien en razón de lo que a simple vista parece (11,2) o al vestido que lleva (11,4). Las apariencias engañan, como lo muestra la miel que produce la abeja (11,3) y, sobre todo, las maravillas que hace Dios y que sólo Él conoce (11,4). Se trata en definitiva de una llamada a valorar a los hombres no por lo que tienen o parecen sino por lo que son.

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