COMENTARIO

 Si 11,31-12,19 

Las máximas de esta sección reclaman de nuevo prudencia en las relaciones con los demás. El autor se detiene en tres casos distintos: con quién hay que ejercer la hospitalidad (11,31-36), a quién hay que hacer el bien (12,1-7), y cómo reconocer a los amigos verdaderos (12,8-19).

Los consejos que da Ben Sirac en 11,31-36 contrastan con las costumbres de la hospitalidad oriental y, en general, con la doctrina del Nuevo Testamento; sin embargo, parecen dictados por la experiencia y son así verdadera sabiduría. En contraste con ellos, las sentencias sobre a quién hay que hacer el bien (12,1-7) incorporan una referencia al Señor. Por tanto, hay que ayudar al piadoso (12,1.4), al hombre de bien (12,5) y al humilde (12,6), no al pecador, porque podría emplear para el mal los bienes que recibe (12,2.7) y éstos contribuirían a que tuviera un castigo mayor (12,2.4.7). A la hora de repartir bienes o dar cuantiosas limosnas hay que tener en cuenta buscar siempre el bien del que los recibe. San Gregorio Magno precisa: «A los que reparten lo suyo misericordiosamente hay que exhortarles a que se reconozcan como administradores, puestos por el Señor del cielo, de los bienes temporales» (Regula pastoralis 3,20).

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