COMENTARIO
Preciosas consideraciones en torno a la corrección: hay que evitar la ira (v. 1), la violencia (v. 3), la indolencia y la precipitación (v. 6). Quizá el comienzo del v. 7 sea el que resuma más certeramente el comportamiento adecuado. San Gregorio Magno recurre a él en sus consejos ascéticos: «Aquellos que ven las malas acciones de los demás y, no obstante, reprimen su lengua con el silencio, actúan como quien, viendo las heridas, no aplican el medicamento. Así se hacen cooperadores de esa muerte, porque pudiendo curar no quieren hacerlo. Por tanto, la lengua debe ser prudentemente moderada, pero no tenerla totalmente amarrada. Pues está escrito: El sabio guarda silencio hasta la ocasión propicia. De modo que, cuando lo considere oportuno, dejando a un lado la censura del silencio, se ocupa provechosamente en decir aquello que sea conveniente» (Regula pastoralis 3,14).