COMENTARIO
Como es habitual en los libros sapienciales, se aducen motivos de conveniencia para acoger los consejos que se ofrecen. Es necesario evitar el pecado por muchas razones, sobre todo, porque acaba derruyendo la vida del hombre (cfr 21,3-5). También por eso el sabio procurará evitarlo, y si en alguna ocasión cae buscará inmediatamente el perdón. «¿Has pecado, hijo? No lo vuelvas a hacer (Si 21,1). Mas para que no se creyera seguro con ello añadió: Y de los pecados pasados, pide que se te perdonen. (…) Pero ¿de qué sirve el pedirlo si no te haces digno de ser escuchado obrando los frutos dignos de la penitencia? (…) Por tanto, si queréis ser escuchados cuando suplicáis que se os perdonen vuestros pecados, “perdonad y se os perdonará; dad y se os dará”» (S. Agustín, Sermones 389,6).