COMENTARIO

 Si 22,1-32 

De nuevo Ben Sirac acude a imágenes de la sabiduría popular para expresar las consecuencias que pueden derivarse del trato con los necios (vv. 1-22). Las imágenes rozan muchas veces la hipérbole, ya que, como no se consigna un fundamento moral para esa conducta, tienen que ser forzosamente expresivas. En el caso de la educación de los hijos (vv. 3-6), es evidente que el autor sigue las costumbres del momento.

Frente a las prevenciones contra los necios, destaca el alcance de la amistad descrito en los vv. 24-32. Ben Sirac insiste sobre todo en qué hacer en los momentos de crisis: cuando media una ofensa contra un amigo, o cuando el amigo está en dificultades. La amistad es un gran don que no debe perderse, porque ella sola es capaz de transformar la convivencia humana: lo que en términos de relaciones sociales es motivo de contienda, en los amigos es motivo de gozo y emulación. Así lo recoge San Gregorio Nacianceno al describir los inicios de su amistad con San Basilio: «Nos movía un mismo deseo de saber, actitud que suele ocasionar profundas envidias, y, sin embargo, carecíamos de envidia; en cambio, teníamos en gran aprecio la emulación. Contendíamos entre nosotros, no para ver quién era el primero, sino para averiguar quién cedía al otro la primacía; cada uno de nosotros consideraba la gloria del otro como propia. Parecía que teníamos una misma alma que sustentaba dos cuerpos» (In laudem Basilii 19-21).

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