COMENTARIO

 Si 22,33-23,6 

La segunda sección del Eclesiástico termina con una oración en la que Ben Sirac pide ayuda a Dios para no dejarse llevar por la maledicencia (23,7-20) ni por la lujuria (23,21-38).

La oración consta de dos partes. Cada una de ellas comienza por una pregunta y concluye con una petición llena de confianza a Dios. En la primera se pide su auxilio para no caer en los pecados de la lengua (22,33-23,1), y en la segunda para no caer en las redes de la sensualidad (23,2-6). Es la primera vez que en la Sagrada Escritura, casi al final de la época del Antiguo Testamento, aparece una oración en la que una persona se dirige a Dios llamándolo «Padre». A lo largo de la historia de Israel, Dios había ido mostrando su cercanía y cuidados paternales con su pueblo, y cada uno de los israelitas había podido experimentar esa providencia de Dios. Cuando Ben Sirac escribe su libro se aproxima el momento en que el Hijo de Dios hecho hombre lleve a la plenitud la revelación de Dios como Padre.

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