COMENTARIO

 Si 23,7-20 

Tras haber pedido a Dios ayuda contra la maledicencia el autor muestra las consecuencias que se derivan del mal uso de la lengua, especialmente cuando se menciona el nombre de Dios o se le pone por testigo. «Jesús expuso el segundo mandamiento en el Sermón de la Montaña: “Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘no perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno… sea vuestro lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5,33-34. 37; cfr St 5,12). Jesús enseña que todo juramento implica una referencia a Dios y que la presencia de Dios y de su verdad debe ser honrada en toda palabra. La discreción del recurso a Dios al hablar va unida a la atención respetuosa a su presencia, reconocida o menospreciada en cada una de nuestras afirmaciones» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2153).

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