COMENTARIO
Los consejos que ahora ofrece Sirácida tienen un cierto sabor epicúreo, aunque la polémica contra los ídolos y la referencia al Señor que se introducen, casi de lado, en los vv. 19-20 le confieren un tono más elevado. Con este fondo religioso el pasaje contiene una enseñanza sugerente: hay que procurar la salud corporal y espiritual. Es la doctrina que recoge la Iglesia, aunque de modo más trascendente, cuando mantiene el deseo de una vida plena para sus fieles. Así se expresa en una oración de la liturgia: «Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y, por la intercesión de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo» (Misal Romano, Or. Colecta, Misa Común de Santa María Virgen).