COMENTARIO

 Si 31,1-11 

Los bienes materiales, cuando uno se preocupa excesivamente de conseguirlos y aumentarlos, en vez de proporcionar serenidad y servir a la justicia, traen consigo inquietudes, desazones y pueden arrastrar a la ruina. No proporcionan mayor libertad, sino que conducen a una esclavitud. En el v. 8, el texto hebreo utiliza el término mammón para referirse a la riqueza expresada con la palabra «oro»: es la misma palabra que, en plural, utiliza el Señor en el Nuevo Testamento —«no podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mt 6,24; Lc 16,13)—, pero con un sentido más radical que el autor del Eclesiástico, ya que, al personificar el término, y al poner a las riquezas en el mismo orden que Dios, sugiere la idolatría de quien obra de ese modo.

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