COMENTARIO

 Si 31,12-32,17 

Con una larga serie de consejos acerca de la templanza y los detalles de educación en el comer se terminan las enseñanzas prácticas de esta tercera parte del libro del Eclesiástico. Primero se exponen algunas normas de corrección en la mesa (31,12-22), para seguir con recomendaciones sobre la moderación en el comer (31,23-29) y el beber (31,30-42), y se termina con otros consejos para quienes han de presidir un banquete (32,1-17). El lector occidental reconocerá aquí el origen de tantas normas elementales de buena educación que ha recibido desde su niñez. De hecho, muchas veces en la catequesis (cfr, por ejemplo, Clemente de Alejandría, Paedagogus 2,55,2-3) los Padres se limitan poco menos que a copiar algunos de estos consejos.

San Gregorio Magno aplica de modo alegórico la sentencia de Si 32,1 a los que gobiernan en la Iglesia, aunque su enseñanza se refiere a todo el que tiene alguna responsabilidad sobre otras personas: «Esfuércense los pastores sin descanso en humillar su autoridad exteriormente, para que no venza a la reflexión, ni arrastre al alma a complacerse en sí misma, no sea que no pudiéndola administrar ya con la mente, se apodere de ella el placer de dominar. Por eso, para que el ánimo del pastor no se engría complaciéndose en su poder, se dice acertadamente por el sabio: ¿Te han puesto a presidir? No te envanezcas…» (Regula pastoralis 3,6).

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