COMENTARIO

 Si 34,1-8 

En el mundo antiguo era frecuente considerar que los sueños proporcionaban claves para la interpretación del futuro (cfr Gn 37,10; 40,5-23; 41,1-49; Jc 7,13-15; Dn 2,1-45; 4,1-34). Sin embargo, en este pasaje se quita importancia a las creencias cercanas a la superstición que muchos podían tener, haciendo notar que, habitualmente, hacer caso a los sueños es cosa vana, ya que son como un espejo en el que se refleja uno mismo (v. 3). Sólo en el caso de que procedan del Altísimo vale la pena reparar en ellos (v. 6). Más que vivir de sueños e ilusiones falaces se ha de poner empeño en la realidad concreta de cumplir la Ley (v. 8).

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