COMENTARIO

 Si 37,1-19 

Pedir consejo es propio de las personas prudentes. Pero la prudencia se ejercita, entre otras cosas, en el discernimiento de la persona a quién se pide el consejo. Es absurdo buscar la aprobación de los aduladores o pedir orientación sólo a quienes ya se sabe que van a recomendar lo que se desea oír. El consejo que verdaderamente puede orientar es el que se presta de modo desinteresado, y para ayudar a discernir el camino recto. Quien verdaderamente puede orientar es el hombre piadoso y cumplidor de los mandamientos, que sabe hacerse cargo de la situación y comprenderla (cfr vv. 15-16). Y, desde luego, el testimonio de la recta conciencia y Dios mismo cuando se le pide orientación con rectitud (vv. 17-19).

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