COMENTARIO

 Si 38,1-15 

Dios es quien gobierna el universo y ha dotado a los hombres de sus dones. Estos versículos constituyen un encendido elogio de la sabiduría de los médicos, al tiempo que recuerda que tanto esa sabiduría (vv. 2.4) como la eficacia de los remedios (v. 7) vienen de Dios mismo. Esta enseñanza recuerda que la actividad médica debe respetar el plan de Dios inscrito en la naturaleza: «La biología y la medicina contribuyen con sus aplicaciones al bien integral de la vida humana, cuando desde el momento en que acuden a la persona enferma respetan su dignidad de criatura de Dios. Pero ningún biólogo o médico puede pretender razonablemente decidir el origen y el destino de los hombres, en nombre de su competencia científica» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Donum Vitae, n. 11).

Volver a Si 38,1-15