COMENTARIO

 Si 38,16-24 

La mirada del Sirácida a la muerte es una mirada serena. Falta en ella una consideración explícita de la vida del más allá, pues sólo apunta como retribución el recuerdo que deja quien murió (cfr 39,12-15), su buen nombre (cfr 41,15-16). Sin embargo, contra alguna doctrina de su época, afirma que «no hay retorno» (v. 22). El convencimiento del dominio de Dios sobre todo lo creado le lleva a considerar la vida como don de Dios y, por tanto, a vivirla con alegría agradecida.

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