COMENTARIO

 Si 40,1-41,16 

Después de haber apuntado la bondad de las obras creadas por Dios, el autor sagrado se detiene a buscar las raíces del mal y las descubre en el pecado y sus consecuencias. Sus reflexiones muestran, como señala San Juan Pablo II, que «incluso el problema del mal moral —la forma más trágica de mal— es afrontado en la Biblia, la cual nos enseña que éste no se puede reducir a una cierta deficiencia debida a la materia, sino que es una herida causada por una manifestación desordenada de la libertad humana» (Fides et ratio, n. 80).

Las consideraciones que aquí aparecen, leídas en el contexto del desarrollo progresivo de la Revelación, se pueden apreciar como un anticipo de la doctrina sobre el pecado original que será desarrollada con más detenimiento por San Pablo (cfr Rm 5,12-21).

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