COMENTARIO
La enumeración de las conductas dignas e indignas bajo la imagen de las cosas de las que uno debe arrepentirse y avergonzarse, (41,17-42,1) y de las que debe sentirse orgulloso, no debe retraer de hacer estas últimas (42,1-8). La tradición ascética ha utilizado más de una vez estos contrastes para instar al arrepentimiento y a hacer el bien: «Te apartaste del camino, y no volvías porque te daba vergüenza. —Es más lógico que te diera vergüenza no rectificar» (S. Josemaría Escrivá, Camino, n. 985).