COMENTARIO
La lista se abre con Henoc, que vuelve a ser mencionado casi al final (cfr 49,16). Sorprende el hecho de que a este patriarca, del que se dice tan poco en la Biblia (Gn 5,21-24), se le dedique este espacio. Es probable que la literatura apocalíptica común a la época en la que se escribió el libro de Ben Sirac, tuviera a Henoc como uno de los prototipos de las revelaciones celestiales. De hecho, son muy numerosas las copias y versiones de los libros de Henoc que nos han llegado. En ellos se relatan los castigos divinos a los pecadores como una forma de llamada a la conversión. Desde esta perspectiva, Henoc se podía poner como ejemplo de los que enseñan la conversión. De Noé se destaca que a partir de él comenzó a repoblarse la tierra tras el diluvio (Gn 8,15-22) y la primera Alianza de Dios con el hombre (Gn 9,1-17).