COMENTARIO
Lo primero que se alaba de Abrahán es que «observó la Ley del Altísimo, con él hizo Alianza» (v. 20). Con esta expresión, el autor se refiere, probablemente, a la obediencia del patriarca a lo que Dios le pedía, y a la alianza de la circuncisión (cfr Gn 17,9-14), ya que la Ley se dio más tarde, con Moisés. Sin embargo, para el lector del Eclesiástico este inciso es una invitación a contemplar en la figura de Abrahán un ejemplo del cumplimiento de la Ley, que es uno de los temas centrales del libro. La Alianza y la bendición que Dios hizo a Abrahán siguen presentes en sus descendientes, Isaac y Jacob (vv. 24-26).