COMENTARIO
Durante la estancia en el desierto, algunos israelitas cedieron a la tentación de acercarse a los cultos paganos mediante matrimonios con mujeres que no pertenecían al pueblo, por lo que el Señor les castigó con una plaga. Pinjás, llevado por su celo, dio muerte a un israelita que se había unido a una madianita, y cesó aquella plaga (Nm 25,6-15). Este episodio será recordado por San Pablo como enseñanza sobre la necesidad de ser fiel a Dios (cfr 1 Co 10,8).