COMENTARIO

 Si 46,9-12 

Caleb es protagonista de dos escenas, relacionadas con la instalación de las tribus de Israel en Canaán. La primera de ellas (vv. 9-10), narrada en el libro de los Números (cfr Nm 13,30), presenta a Caleb infundiendo valor al pueblo para dirigirse a la tierra que Dios les ha prometido y tomar posesión de ella, en un momento en que el relato de los exploradores había sembrado el pesimismo entre los israelitas al ponderar con exceso las dificultades que iban a encontrar. La segunda escena (vv. 11-12) habla del premio recibido por Caleb, y aparece en el libro Josué (cfr Jos 14,10-12). Cuando se había culminado la toma de posesión de la tierra, Caleb recibe la heredad que le corresponde, y a pesar de su edad avanzada se siente con fuerzas para seguir combatiendo y tomar posesión de ella. Como premio a su valentía y fidelidad el Señor le conservó con ánimo juvenil durante muchos años, fuerte para acometer grandes tareas (cfr v. 11).

La figura de Caleb quedaría siempre en la tradición hebrea, y después en la cristiana, como ejemplo de un hombre audaz que no se acobarda ni tiene miedo ante el esfuerzo que supone acoger los dones de Dios. También hoy día, recordar el ímpetu de su fidelidad enseña a superar excusas como la del «no puedo» a la hora de responder a la propia vocación cristiana con plena radicalidad.

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