COMENTARIO

 Si 48,19-49,4 

Se recoge la figura de dos reyes, Ezequías (48,19-24) y Josías (49,1-4), que, movidos por la predicación de los profetas Isaías (48,25-28) y Jeremías (cfr 49,8-9), se mantuvieron fieles al Señor. Es sugerente la presentación de la figura de Ezequías. Ante la invasión de Senaquerib, que amenazaba a Jerusalén, primero pone los medios que están a su alcance para defenderse durante el asedio: fortificó la ciudad y excavó un túnel para facilitar el abastecimiento de aguas (cfr v. 19; cfr 2 R 20,20). Pero, también acude a la oración para implorar el auxilio divino (cfr v. 22; cfr 2 R 18,13-19,37). Así logró salvaguardar la ciudad santa del peligro que la acechaba. Queda con ello como ejemplo permanente de hombre de fe, que pone todos los medios humanos de su parte y al mismo tiempo acude a la oración pidiendo el auxilio divino: «En las empresas de apostolado, está bien —es un deber— que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides ¡nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2…» (S. Josemaría Escriva, Camino, n. 471).

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