COMENTARIO

 Si 50,24-31 

El elogio de Simón va seguido de tres concisos conjuntos: una breve admonición a los lectores (vv. 24-26), una invectiva contra los dos pueblos vecinos, los filisteos y los samaritanos (vv. 27-28), que, a primera vista, desentona del contexto, y, finalmente, la conclusión de todo el libro (vv. 29-31). Esta conclusión viene a compendiar todo el tratado, lo mismo que otros versículos como 1,1.22, ó 19,18. Es como una especie de firma, desusada en los otros libros del Antiguo Testamento. Una forma parecida la encontramos en el Apocalipsis de San Juan (Ap 22,6-7). Como los vv. 29-31 vienen tanto en los manuscritos griegos y latinos como en hebreo, aunque con pequeñas variantes, se piensa que pudo escribirla el mismo Ben Sirac y no el traductor al griego. Pero, por expresarse en tercera persona, podría tratarse también de una apostilla de algún escriba hebreo antes de que el libro fuera traducido al griego. En cualquier caso, queda bien expresada la tarea realizada por Ben Sirac (v. 29; cfr 24,40) y la intencionalidad con que escribe: ayudar al lector a ser sabio (vv. 30-31).

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