COMENTARIO

 Is 1,3 

Un escrito apócrifo del siglo VII u VIII ve en estas palabras una profecía que se cumplió con el nacimiento de Jesucristo, que al nacer sólo fue adorado por un buey y un asno (Evangelio del Pseudo Mateo 14). Entiende de esa manera que el rechazo del pueblo a su Señor, del que se lamenta el profeta, se cumple con la falta de acogida a la Virgen y a San José que narra San Lucas (Lc 2,7). Esta interpretación dio paso a la representación tradicional del nacimiento de Jesús en una cueva en la que están presentes el buey y la mula, que San Gregorio Magno interpreta simbólicamente: «El buey se refiere al pueblo de Israel sojuzgado por el yugo de la Ley; el asno indica el pueblo gentil, entregado a las pasiones y muy violento» (Moralia in Iob 35,16,39).

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