COMENTARIO

 Is 1,21-31 

Como prolongación de la sentencia, el profeta lamenta intensamente la condición deplorable de Jerusalén (vv. 21-23) y anuncia una situación renovada (vv. 24-31). En este proceso, sobresale el sentido purificador: «Como lejía, limpiaré tus escorias» (v. 25). Con esta imagen tan expresiva queda claro que el Señor no busca la ruina del pecador, sino su reforma y progreso: «No castiga para destruir, sino educa para corregir» (S. Basilio, Enarratio in Isaiam 1,55).

Volver a Is 1,21-31