COMENTARIO
El oráculo, que comienza y termina hablando del «Señor de los ejércitos», anuncia el juicio divino sobre Judá y Jerusalén, cuyo orgullo y suficiencia merecen el castigo.
El cuadro que se dibuja es el de una situación anárquica, con un pueblo a la deriva, sin que nadie asuma un gobierno responsable. Parece que se alude a un momento histórico de transición, bajo una regencia (cfr vv. 4 y 12). Es posible que se trate de la época en que el rey Uzías (Azarías) contrajo la lepra y su joven hijo Jotam comenzó a hacerse cargo de los asuntos de gobierno (cfr 2 R 15,5).
Se reitera la predicación moral dirigida al conjunto de la sociedad y al individuo: todos serán juzgados, con premio para el justo y castigo para el malvado (cfr vv. 10-11).
Las referencias peyorativas hacia la mujer, que aparecen aquí (v. 12) y en otros lugares del libro (19,16; 32,9; 54,6; etc.), responden a la mentalidad de la época en que fue escrito. En esos momentos la condición de la mujer en el ámbito jurídico era de inferioridad, dependiente para todo de su padre o del marido.