COMENTARIO
Se incluyen aquí, tal vez porque aluden a temas relacionados con los que se vienen tratando en esta sección del libro, cuatro oráculos que comienzan con la expresión «aquel día». Probablemente se refieren a las campañas asirias que desolaron el territorio de Judá y llegaron hasta el asedio de Jerusalén.
El primer oráculo (vv. 18-19) habla de la amenaza de devastación por parte de las potencias extranjeras. Podría referirse a las constantes provocaciones de Egipto o, más probablemente, al inminente ataque de Asiria.
En el segundo (v. 20) se compara a Asiria con una «navaja alquilada»: es alusión irónica a la ayuda pedida por Ajaz a ese reino (cfr 2 R 16,8). «El Río» se refiere al Éufrates.
El tercer oráculo (vv. 21-22), por contraste, es una llamada a la confianza total en el Señor. En él se habla de «cuajada y miel» (v. 22), como en la profecía del Enmanuel (cfr 7,15). A pesar de la escasez de productos agrícolas debida a la devastación de los campos de cultivo, el Señor proporcionará alimentos abundantes y sabrosos al «resto» que quede en la tierra, que será como el germen para la futura reconstrucción del país.
El cuarto oráculo (vv. 23-25) describe con crudeza la desolación del país tras las campañas de los ejércitos asirios.