COMENTARIO

 Is 14,28-32 

Ahora toca su turno a Filistea, la región costera del Mediterráneo, que nunca llegó a formar parte de los reinos de Israel y Judá, y cuyos habitantes ya desde el tiempo de los Jueces, acosaron a los israelitas. También se encuentran oráculos contra Filistea en el libro de Jeremías (Jr 47,1-7).

Este oráculo, según su encabezamiento, está encuadrado el año de la muerte del rey Ajaz (el 727 a.C.), en plena actividad profética de Isaías. Advierte a los filisteos que no deben alegrarse por la muerte del rey, cuyo vasallaje a Asiria en el contexto de la guerra sirio–efraimita había acarreado malas consecuencias para Filistea (14,29a). De manera misteriosa se anuncia un sucesor del rey asirio que protegerá a los suyos (14,29b-30a). Como consecuencia, el peligro retornará a Filistea con la llegada de temibles escuadrones desde el norte, desde Asiria, que derrotarán a los filisteos, mientras que los débiles y los pobres del pueblo del Señor encontrarán refugio en Jerusalén (14,30b-32). En efecto, Senaquerib, en la campaña del 701 a.C., durante el reinado del piadoso rey Ezequías, hijo de Ajaz, llenó de devastación las llanuras fértiles de los filisteos y puso cerco a Jerusalén, pero hubo de levantarlo sin que la población de la ciudad sufriese daño alguno (cfr 36,1ss.; 2 R 18,13ss.).

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