COMENTARIO
La agrupación de los oráculos contra Damasco (capital de Siria) y Efraím (esto es, Israel) en un mismo bloque tiene su origen en la alianza de ambos reinos contra Judá en la llamada guerra sirio–efraimita, para forzarlo a entrar en la alianza antiasiria que habían formado (cfr 2 R 16,5-9).
En primer lugar se recoge un oráculo contra Damasco con invectivas contra Efraím (vv. 1-6). Sigue una breve sección en prosa que, como en otros bloques de oráculos contra las naciones, sintetiza las ideas principales: habrá desolación para los que han abandonado al Señor, que hará reaccionar a los hombres y los moverá a retornar a su Hacedor (vv. 7-9). Por último, nuevos oráculos anuncian una invasión extranjera que traerá consigo el fin de Israel (vv. 10-14).