COMENTARIO

 Is 23,1-18 

El último oráculo contra las naciones se dirige a Tiro, la principal ciudad de Fenicia. Sidón, que también se menciona (vv. 2.4.12), es otra de las grandes ciudades fenicias, situada 35 km al norte de Tiro. Quizá en el vaticinio se hayan unido los oráculos contra las dos ciudades en uno solo, o se emplee el nombre de Sidón en sentido genérico, indicando la región de Fenicia, tal como lo interpreta la versión de los Setenta en el v. 2. Tiro, aunque fue sitiada por asirios y babilonios, logró mantenerse inexpugnable (hasta su toma ulterior por Alejandro Magno) gracias a su emplazamiento sobre dos islotes rocosos. Esta característica geográfica explica que el profeta se refiera a Tiro como una isla (vv. 2.4). No resulta fácil saber a qué ataques se refiere el oráculo. En cualquier caso, se evocan las cualidades y actividades marítimas y comerciales de esas prósperas ciudades.

«Tarsis» (vv. 1.6.10). No se sabe con seguridad dónde está este lugar. Se ha pensado que se podría tratar de Tartesos, en la costa occidental de Andalucía. Sin embargo, también es posible que designe alguna otra región del occidente lejano (cfr Sal 72,10; Jon 1,3; 4,2; Ez 27,12). Las «naves de Tarsis» (vv. 1.14; cfr 2,16; 60,9; 1 R 10,22) podrían ser las naves construidas en ese lugar, aunque esa expresión normalmente se refiere de modo genérico a los grandes navíos que hacían las rutas comerciales.

«Quitim» (vv. 1.12). En su origen se refiere a la gente de Chipre, pero progresivamente el término se va aplicando también a los pueblos del Egeo (cfr Jr 2,10; Ez 27,6), a los macedonios (1 M 1,1; 8,5) e incluso a los romanos (Dn 11,30).

«Sijor» (v. 3) designa probablemente a uno de los brazos del delta del Nilo y probablemente se utilice como sinónimo de este río (cfr Jr 2,18; Jos 13,3).

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