COMENTARIO
Tras meditar sobre el justo juicio de Dios que ha conmovido a toda la tierra y ha hecho de su reino en Jerusalén el lugar de la manifestación de su gloria (cfr 24,23), estalla ahora un vibrante canto de acción de gracias y alabanza al Señor, que triunfa sobre la ciudad arrogante y se hace refugio para el débil (v. 4). No hay datos suficientes para identificar qué ciudad ha sido reducida a ruinas (v. 2). Podría tratarse de Babilonia, pero en cualquier caso y por encima de las circunstancias de un momento concreto de la historia, el canto expresa la voz de todo hombre en cualquier tiempo y lugar que ensalza al Señor, que protege a los débiles y echa por tierra toda arrogancia humana.