COMENTARIO
Tras la celebración del banquete preparado por Dios se entonan dos himnos que se cantarán «aquel día». En el primero se alaba al Señor que es un Dios fiel, de modo que quienes han depositado en Él sus esperanzas de salvación no quedarán defraudados, mientras que la altivez de Moab será humillada (25,9-12). En el segundo se vuelve (cfr 25,1-5) a festejar al Señor por proporcionar refugio al pobre y al desvalido (26,1-6).