COMENTARIO

 Is 30,18 

Con trazos sencillos pero intensos se describe el modo de actuar de Dios y la correspondencia del hombre. Dios «espera» para perdonar, durante un tiempo que San Pablo denomina «tiempo de la paciencia de Dios» (Rm 3,26); pero llegará a compadecerse, es decir, a mostrarse entrañable con los hombres: en hebreo etimológicamente «compadecerse» significa tener entrañas maternales (cfr 14,1; 49,10.13.15; etc. Ver nota a 49,15). El fundamento del obrar piadoso del Señor es su condición de «Dios de la justicia», es decir, el Dios de las decisiones salvíficas. En definitiva, Dios espera que el hombre se convierta para perdonarle. Por su parte, el hombre que tiene esa certeza debe también perseverar en la esperanza: «Dichosos cuantos esperan en Él». La paciencia de Dios provoca la esperanza del hombre.

Volver a Is 30,18