COMENTARIO
El imperio devastador (v. 1) es seguramente Asiria, aunque es aplicable a Babilonia, a Persia o a cualquier potencia que a lo largo de la historia sometió al pueblo elegido. Los vv. 2-5 son una plegaria sentida que confiesa la soberanía de Dios y su trascendencia por encima de las criaturas (v. 5). Las cualidades y dones del Espíritu (v. 6) —propias del rey Mesías (cfr 11,2)— se piden ahora para todos los fieles que habitarán en la Jerusalén restaurada.